Historia del pulque


La bebida de los dioses data desde la época prehispánica. Sacerdotes y miembros de la realeza la consumían en sus rituales. Ancianos, hombres y mujeres retirados de la vida activa (los que hoy en día serían miembros del INSEN) podían consumirlo, y aquellos que iban a ser sacrificados se les permitía beberlo hasta embriagarse.

Cualquier otro mortal no tenía el derecho de beber pulque ya que la embriaguez era un delito que se castigaba severamente. Los reincidentes eran condenados a morir ahorcados, golpeados o apedreados.

Sólo en ocasiones especiales, como en las fiestas de los dioses del vino, toda la población, incluyendo niños y niñas, bebían pulque hasta embriagarse.

Con la Conquista, los severos castigos quedaron sin efecto y los indígenas continuaron bebiendo el pulque no solo para embriagarse, sino como complemento alimenticio, muchas veces convirtiéndose en bebida de primera necesidad ante la escasez del agua.

El comercio del pulque aumentó hasta llegar a ser un gran negocio, pero siempre a nivel local, ya que se desconocían los métodos que pudieran parar la fermentación.

Hasta la fecha éste principio sigue vigente. Un pulque embotellado puede hacer estallar la botella.

El pulque vivió su época de esplendor durante el Porfiriato.

Con la Revolución Mexicana, las haciendas pulqueras empezaron a flanquear, ya que la industria cervecera amenazaba desde el norte y centro del país. También grupos revolucionarios intentaron adueñarse de éstas haciendas. Los grupos agrarios, sobre todo los zapatistas, repartían las tierras de magueyes y las dedicaban a cultivos menos productivos.

Otro frente de agresión fueron las leyes que los gobiernos carrancistas impusieron a la venta del pulque, favoreciendo a la industria cervecera, que requería trigo y cebada, que se cultivaban en tierras que les pertenecían.

Una gran ventaja de la cerveza es que ésta podía embotellarse, transportarse y almacenarse por mucho más tiempo que el pulque. Y para acabarla de amolar, la industria cervecera empezó a hacerle mala publicidad al pulque, sobre todo en el aspecto sanitario, diciendo que ésta era insalubre.

Por condiciones económicas y para beneficiar a la industria cervecera, diputados, científicos, religiosos y otros personajes similares hacían propaganda negativa al pulque.

Fue en 1960 cuando el presidente Adolfo López Mateos creó el Patronato del Maguey, cuyo objetivo era impulsar toda la investigación alrededor del pulque para mejorar la industria. Ese esfuerzo dio como resultado la comercialización de un producto enlatado, llamado El Magueyín, que tuvo corta existencia, ya que no lograron del todo detener su fermentación; se hacía pasteurizando el producto, como en la cerveza; sin embargo, si se hacía como la cerveza, el producto final quedaba con un sabor muy poco agradable; por eso no pudieron detener la fermentación del todo y por ende las latas de pulque tendían a estallar.

Hoy en día resurgen las pulquerías en el centro del país, especialmente en el DF. En el norte existe un rancho llamado General Cepeda que produce y envasa pulque, vendiéndolo en sus tiendas llamadas Villa de Patos.

No te pierdas mi próximo articulo en el cual hablaré sobre la elaboración del pulque.


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